martes, mayo 23, 2006

Editorial

La objetividad murió hace muchos años. Cada periodista y cada medio presentan las cosas de acuerdo con sus respectivos intereses y agendas. Éstas pueden ser desde un interés por tratar de ser "objetivos", hasta cumplir los esquemas políticos y económicos de sus medios en la búsqueda de mejores ratings y ventas. La falta de conocimiento del tema afecta de muchas maneras y la peor de ellas es dando cabida a los errores de los políticos, otorgándoles tiempo aire para sus peleas, discusiones y "declaraciones" en lugar de dar voz a las personas comunes y corrientes.
El periodismo está permeado por los errores de omisión que se puedan suscitar. Pero muchas veces las noticias pueden ser resultado de la opinión del director o el editor en jefe, por cierta alineación política, motivos publicitarios o económicos. El resultado es una selección "imparcial" de los eventos a nuestro alrededor que nos presenta una realidad cruda, dura y muchas veces injusta.
¿Qué hay en las noticias? Violencia, sangre, conflicto, que si bien pueden ser "valores" noticiosos, muchas ocasiones caen en el amarillismo y nos presentan suicidios, ataques y amenazas. Podrán ser "singularidades informativas" pero así como pueden ser sorprendentes muchas veces sólo son un aliciente para ser imitados por parte de la gente, que pueda conocer el hecho y una continúa polarización negativa social.En México se pueden ver muchos de estos casos desde el abuso de los políticos y sus continuos ataques en detrimento de la sociedad a la que supuestamente sirven, el ataque de un asesino a su novia y su familia, asesinatos en la calle, secuestros, la escalada en el aumento de suicidios, hasta los mismos que buscan la paz y el diálogo al negar el acceso de los medios a sus propuestas; sólo demuestran las múltiples faltas éticas en el ejercicio periodístico.
La violencia solo engendra más violencia y al tenerla como el pan diario en los noticieros, periódicos y radio, acabará por generar más. La gente está poco acostumbrada a noticias optimistas, alegres se supone que al verlas automáticamente las rechazarán, como si se tratase de un complejo síndrome de Estocolmo, donde el público absorbe más noticias negativas en lugar de pedir información positiva; las personas ven noticias negativas y en lugar de rechazarlas quieren aun más… El cambiar esto es un deber de las futuras generaciones de periodistas por el bien de las personas y más aun en este país.
Buscando lograr un periodismo ético se debe estar bien informado y tratar de evitar los excesos que pueda conllevar, como el sólo buscar una buena historia, hasta la más compleja de desear identificar lo bueno y lo malo en un conflicto, para buscar obtener el apoyo popular. No se debe olvidar que no sólo existe el blanco y negro sino una gran cantidad de matices de gris con los cuales se debe lidiar diariamente en el ejercicio.
La búsqueda y aportación de soluciones debe de ser una base en la formación de un periodista y su práctica continúa a lo largo de su vida, la búsqueda de opiniones, versiones distintas de las oficiales, las fuentes que originan la violencia y los conflictos, así como las mejores soluciones a los mismos. Buscar esa entrevista o nota que nadie más tenga, no por el interés o remuneración que pueda ésta tener, sino por el genuino interés de servir a la gente, compromiso social de todo periodista, reproducir la realidad sin remunerarla de manera negativa, exaltando los valores sociales de convivencia pacífica.
Un periodista debe evitar caer en una posición a favor o en contra, porque al transmitir la noticia está comienza a ser permeada y moldeada. Los llamados medios alternativos pueden ser otras opciones para la transmisión de información, pero al ser eso mismo "medios alternativos" comienzan a tomar partido por una u otra ideología y terminan convirtiéndose en un "pasquín".
La presencia de los medios mismos puede comenzar a modificar la noticia. Lo ideal es que esta transformación y más en los casos de conflicto, ayude a la reconciliación de las distintas partes al presentar los pros y los contras de ambas partes en un auténtico interés humanitario. Revelar el sufrimiento de los civiles comunes, que después de todo son la parte mayor en cualquier conflicto cualquiera que éste sea.
Un periodismo que documente todas las partes, identificando a sus participantes, todas las informaciones no sólo las de fuentes oficiales en el conflicto sino también las de las personas de un sólo grupo, estén estos a favor o en contra, sean los "buenos" o los "malos", aun cuando estén presentes contradicciones, demuestran que se está dando cabida a un grupo mayor de participantes con múltiples opiniones, objetivos e ideas para la solución de un conflicto y así abrir espacios para el dialogo y la paz.
El periodismo de paz es más necesario en un mundo donde cada vez menos acuerdos y logros aparecen en las noticias, avances en la solución de problemas sociales, donde la tecnología nos puede acabar deshumanizando y sólo prevalece el interés económico, sin ignorar la violencia que surja de los conflictos, donde se humanice a todos los participantes y se documente tanto el sufrimiento como el engaño de todas las partes.

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